Podere il Moro

Agroturismo
en la provincia de Siena, Toscana Italia


La historia de la Casa rural il Moro, entre tradición e innovación

La Casa rural il Moro antiguamente formaba parte de una finca mucho más grande tal y como testimonia el blasón familiar, que es igual que el de otras grandes fincas colindantes, entre las cuales Il Casino di Bagnaia. La familia Daidone, Antonio y su mujer Gina, empezaron a cultivar la finca hace unos cuarenta años. En esta tierra, destinada a la siembra, se cultivaba principalmente trigo duro, trigo blando, cebada y habichuelas.
La familia no vivía todo el año en el campo, sino se iban a il Moro con sus hijos, Marinella y Dino, en verano en la época de recolección hasta que no terminasen los trabajos del arado y la siembra también.
Mientras Antonino se ocupaba de los trabajos agrícolas, que eran la pasión de su vida, Gina se dedicaba a la casa, preparando la comida no solo para su familia, sino para todas las personas que ayudaban en la recolección, obreros y agricultores, y también cuidando de los pequeños animales de la granja, como pollos y conejos.

El siglo pasado las familias patriarcales que vivían en la finca con los hijos y los nietos se ocupaban de cultivar la tierra en los campos toscanos. Las construcciones anexas a la finca tenían por aquel tiempo un aspecto muy diferente del que tienen ahora, el caserón anexo a la finca era mucho más grande, con aproximadamente 20 habitaciones donde podían vivir todos los miembros de la familia.
Una amplia cocina, situada en la entrada, era el lugar de reuniones vespertinas de toda la familia, delante de la chimenea, la única fuente de calor de la casa.
Antes de que Antonino y Gina la cultivasen, la finca estaba destinada a la ganadería: cerdos y vacas. Los locales situados debajo y alrededor de la casa se utilizaban como establos.
Cuando hace cuarenta años Antonino y Gina empezaron a cultivar en il Moro, decidieron utilizar una parte del caserón como vivienda, mientras las demás habitaciones y parte de los establos se usaban como almacén para secar el trigo que después vendían. Hoy en día, los almacenes para el trigo se han dejado de utilizar, porque el producto en cuanto se recoge con las modernas cosechadoras, se transporta enseguida a las diversas cooperativas de la zona.

La tradición de la familia ha perdurado gracias al hijo Dino, que empezó a dedicarse a la agricultura ya en juventud. Aunque ha proseguido con el trabajo paterno, Dino ha aportado muchas innovaciones a la hacienda, ampliándola, dotándola de nuevas y modernas maquinarias e iniciándose con la producción de otras cosechas como girasol y cilantro. Para dar valor a la hacienda hace ocho años se plantaron olivos. El aceite que hoy se produce, así como todos los demás productos que se hacen en il Moro, son productos biológicos.

Las innovaciones agrícolas introducidas (cultivos biológicos, aceite y nuevos cultivos) no son los únicos cambios realizados en la finca. Hay nuevas naves destinadas a cobijar las maquinarias agrícolas y se han reformado las viejas construcciones. Los antiguos establos se han convertido en cómodos apartamentos para disfrutar de las vacaciones. Los caserones se han remodelado respetando el estilo de las casas de campo toscanas; el uso de modernos materiales de construcción se ha compaginado con materiales tradicionales, como se puede observar en las vigas de madera del techo. No se ha tocado, para mantener el estilo original, la escalera de ingreso al caserón principal.

Al trabajo del campo se ha unido la nueva actividad del agroturismo: Antonella, la mujer de Dino, gestiona con pasión la actividad agroturística en il Moro. Aunque se trata de un turismo rural típico toscano, para hacer que sea más placentera la estancia de los huéspedes, se ha construido una piscina, se han instalado juegos para niños, se ha construido una cocina y se ha puesto una carpa para degustar platos típicos toscanos y productos biológicos tradicionales.